Concepto de correo

Si rastreamos la etimología de la palabra correo nos remitimos al latín “currere” verbo que significa “correr”. En italiano de este verbo se derivó “corriere”. En el francés medieval, el verbo “corir” luego pasó a ser “courrier” y de allí pasó al catalán como “correu” para llegar finalmente al español, como “correo”.

Era originariamente un correo, aquel que se encargaba de llevar la correspondencia con la información pertinente, desde su sitio de emisión hasta el lugar de destino.

Concepto de correo

Ya los egipcios en el 2.500 antes de Cristo usaban mensajeros para que los decretos del faraón llegaran, a través del río Nilo, en canoas, a sus diferentes destinos dentro del Estado. En Grecia y en la Antigua Roma, se usaron palomas mensajeras, y luego en Roma, los Cursus Publicus, en sus carruajes tirados por caballos, o carretas con bueyes, recorrían el Imperio llevando las noticias de los ejércitos, y las órdenes de emperadores, desde Augusto en el siglo I a. C, para luego convertirse en un medio de comunicación de todos los ciudadanos.

En España encontramos correos desde el siglo XIII. En Alemania, el servicio de correos se remonta al siglo XV, mientras en el siglo siguiente apareció en Italia e Inglaterra, como servicio nacional a cargo del Estado. En el siglo XIX se produjo la gran revolución en este ámbito con la aparición del ferrocarril y luego del telégrafo eléctrico.

El servicio postal de correos permite enviar cartas, telegramas, carta-documentos o encomiendas pagando un franqueo, el que de ser extremadamente caro, y por ende privilegio de pocos, llegó a ser muy accesible, estando en manos de empresas públicas o privadas. En Argentina el Correo surgió en 1748 como institución estatal; fue privatizado en 1997, y en 2003 retornó a poder del Estado.

El correo electrónico, el telex y el fax, desde el siglo XX, reemplazaron al correo postal por la inmediatez de la comunicación, el que actualmente por su lentitud, es designado como “correo de caracoles”.