Concepto de crucifixión

La palabra crucifixión procede del latín “crucificāre” de “crux” = cruz, la forma más común (como una T) usada en Roma, en que se colocaban los maderos (uno de los cuales era transportado por la misma víctima hasta el lugar de ejecución) a los condenados a muerte para que previo a morir sufran una terrible agonía, la que empezaba aún antes, siendo azotado, y con la transportación del pesadísimo madero hasta las altas colinas.

El reo condenado a esta terrible tortura pública que pretendía ser ejemplar, era atado de manos y pies, y a veces clavado en sus muñecas y/o sus pies, y moría por hipotermia, asfixia, insolación, deshidratación y sangrado.

Concepto de crucifixión

Si bien la ejecución por crucifixión más famosa fue la de Cristo, esta técnica venía usándose con un solo madero (cruces simples) desde seis o siete siglos antes, probablemente por los asirios, los babilonios, los fenicios o los persas, quienes al ser conquistados por Alejandro Magno, influyeron en la adopción de esta práctica por los griegos, y luego tomada por los romanos quienes la imitaron de los fenicios de Cartago, para delitos graves cometidos por esclavos y plebeyos, como por ejemplo la traición.

La crucifixión en Roma fue suprimida en el 337, por el emperador Constantino, primero en ser bautizado en la fe cristiana antes de morir. Los romanos si bien usaron cruces simples, la mayoría de las veces eran con travesaño.

La crucifixión de Cristo fue representada artísticamente en pinturas y esculturas del arte cristiano, por ejemplo Miguel Ángel en 1462, esculpió el Crucifijo del Santo Spirito, trabajo que podemos apreciarlo en la ciudad italiana de Florencia en la Basílica de Santa María del Santo Spirito.