Concepto de culpa

La culpa es toda omisión o acción imprudente o negligente, que ocasiona un daño a otra persona, y que puede merecer sanción legal. La culpa en sede civil, obliga a reparar el daño económico ocasionado por el obrar imprudente; y en sede penal puede ser causa de atribución de una pena si el hecho está considerado delito. Por ejemplo, si un automovilista atropella a un peatón sin intención, pero estando distraído, por ejemplo, hablando por celular, y lo mata o lesiona, puede ser procesado por homicidio o lesiones culposas, respectivamente.

La culpa es también un sentimiento que se arraiga en la conciencia y da origen al remordimiento, independientemente de que la conducta atribuida al sujeto encuadre como punible para el régimen legal. Así, una madre que deja a sus hijos al cuidado de otra persona para ir a trabajar, no comete ninguna actitud imprudente ni negligente, pero ella siente, que los está abandonando y no cumple acabadamente el rol social de madre que le han atribuido. Como vemos aquí el ordenamiento jurídico se mantiene indiferente, pero es la propia persona a través de sus normas internas o morales la que se impone el castigo de sufrir.

A veces se busca escapar de ese sentimiento de culpa responsabilizando a otros o a las circunstancias de las causas que nos hacen sentir culpable. Por ejemplo, yo tengo que salir a trabajar pues mi marido no gana lo suficiente, o mentí para salvar mi matrimonio, o le pegué a mi hijo pues volví nervioso del trabajo.

La culpa en todos los casos supone ausencia de intención de dañar, pues si la hubiera, sería dolo. Hay varias clases de culpa para el Derecho, sujetas a prudente apreciación judicial: la culpa leve, exime o no de responsabilidad, según las particularidades del caso y las condiciones socioculturales y psicológicas de la persona, que sería lo que llamaban los romanos “no cumplir con las diligencias propias de un buen padre de familia” por ejemplo, todo padre de familia responsable sabe que se debe cerrar la puerta de su vivienda, que se debe llevar a su hijo al médico si está muy enfermo, que no se deben colocar cosas peligrosas suspendidas de balcones o ventanas, etcétera. La culpa grave, es una imprudencia tan extrema que se asimila al dolo, como el caso que relatamos de quien manejaba hablando por celular, pues “no entendió lo que todos entienden” ya que todas las personas saben que si se maneja hablando por teléfono es un factor distractivo importante, que evitará hacer las maniobras adecuadas en situaciones de riegos de tránsito. La culpa levísima es la que requiere poner una atención y diligencia extremas, que no es posible requerir a todas las personas. Es eximente de responsabilidad.

Hay también una culpa objetiva que se deriva de las cosas que nos pertenecen, o del accionar de nuestros empleados, o de nuestros hijos.