Concepto de desayuno

Podemos definir al desayuno como la primera ingesta de comida que se hace a la mañana luego del descanso nocturno. Es una palabra compuesta por “des” (“dis” en latín”) que indica privación, y por ayuno que se deriva del latín “ieiunare” con el significado de falta de la comida. Es por ello que con el desayuno terminamos con las horas de ausencia de ingesta que ocurrió mientras dormíamos.

A partir de que nos levantamos en la mañana, nuestro cuerpo se pone en actividad y necesitamos para ello un aporte energético suficiente. Es importante consumir un desayuno equilibrado en proteínas, vitaminas e hidratos de carbono para lograr una jornada exitosa a nivel laboral, escolar o para realizar las actividades físicas o intelectuales planeadas o que necesitemos afrontar. Es frecuente ver personas que sufren desmayos por hipoglucemia, teniendo como causa, haber omitido el desayuno.

Concepto de desyuno

Estudios científicos han comprobado que los que no desayunan tienen más posibilidades de desarrollar sobre peso, ya que sentirán hambre en la próxima comida y ésta tenderá a ser abundante para lograr que el individuo se sienta satisfecho. Es mejor distribuir las raciones alimenticias diarias en seis comidas, e ir gradualmente disminuyendo su cantidad y valor calórico hasta llegar a una cena liviana, para reposar con mayor serenidad.

Sin embargo, a pesar de que esto lo sabemos, no es una costumbre establecida en todos los países ni en la mayoría de las familias la de desayunar apropiadamente, ya que al comenzar las actividades a horas muy tempranas, se prefiere reposar hasta más tarde, y dejar para el desayuno escasos minutos, y al tener tan poco tiempo, se bebe alguna taza de té o café, y alguna galletita. Se deberían incluir lácteos, cereales y frutas para que resulte provechoso.

En hoteles y restaurantes suelen ofrecerse desayunos continentales, propio de los países europeos y de América Latina, que son comidas simples, compuestas de alguna infusión, un jugo de frutas, algunas tostadas, galletitas, mermeladas o alguna bollería (en general una sola de cada opción); o americanos, que son más abundantes, variados y proteicos, pudiendo incluir además de las infusiones, jugos y lácteos; tortas, bollería, cereales, fiambres y huevos.