Concepto de desencanto

La palabra desencanto está formado por el prefijo “des” que indica privación; y encanto, del verbo encantar, palabra de origen latino, derivada de “incantare” en el sentido de “hechizar”.

Cuando se produce el desencanto, lo que nos fascinaba o hechizaba deja de producirnos esa sensación mágica y de admiración, y nos sentimos frustrados y tristes pues aquello que nos conmovía ha perdido su poder.

El desencanto puede ser con respecto a una persona, una cosa o a la vida misma, siendo esta última forma la más grave, ya que puede sumir a la persona en una profunda depresión.

Concepto de desencanto

Ejemplos: “El desencanto que tuve con mi marido al descubrir que me engañaba con otra mujer fue devastador”, “Me había hecho tantas ilusiones con mi retorno a mi ciudad natal a la que recordaba como un lugar paradisíaco, que me invadió el desencanto al verla descuidada, sombría y sumida en una gran crisis” o “Los continuos fracasos que debí soportar me convirtieron en un ser desencantado de la vida, pesimista y ermitaño”.

En Filosofía el desencantamiento, analizado en sus inicios por el filósofo y sociólogo alemán Max Weber (1864-1920) supone al hombre moderno alejado de su fe y preocupado por las acciones que su razón dirige a fines ajenos a la calificación moral de los mismos. El desencantamiento del hombre de las sociedades industrializadas lo convierte en individualista y alejado de rituales colectivos.

En el ámbito de la Música, “Desencanto” es el título de un tango cuya música le pertenece a Enrique Santos Discépolo, quien también compuso la letra junto a Luis César Amador, donde se expresa el desencanto por la vida, que en la niñez se pensó hermosa, y que considera que se ha burlado de él, dándole solo burlas y traiciones.