Concepto de desidia

La palabra desidia procede de idéntico término latino, que se derivó del verbo “desidere” integrado por el prefijo “de” en el sentido de separación, más el verbo “sidere” con el significado de “sentarse” o sea algo así como “abandonar el asiento o el puesto”.

La desidia es una actitud de dejadez, descuido, negligencia, desinterés e inercia, que lleva a abandonar a quien la siente, sus asuntos y/o su propia persona o sus responsabilidades.

Quien actúa con desidia puede llegar a descuidar su aseo personal, su trabajo, su familia, su seguridad o poner en peligro a terceros. En ocasiones la desidia procede de una actitud mezquina y ociosa, pero en otros casos puede ser el síntoma de una grave enfermedad psicológica que es la depresión, que requiere tratamiento psicológico y psiquiátrico.

Concepto de desidia

La desidia puede dar lugar a que se concreten delitos por omisión, como ocurre en el caso de que se configure el abandono de persona, que sucede cuando se deja de socorrer adrede a alguien que no cuenta con la ayuda de nadie más, cuando había obligación legal de ampararlo. Por ejemplo: “La madre actuó con desidia al dejar a su hijo de 2 años solo en la casa mientras se iba a bailar” o “El médico procedió con desidia al no dar importancia a la gravedad del cuadro que presentaba el paciente, que por ello falleció”.

Es muy común acusar a los gobernantes de desidia, pues una vez que logran el poder ya no les preocupa la situación de los gobernados, y por razones de falta de tiempo, de rodearse de funcionarios ineptos a los que no controlan o simplemente por falta de interés pueden poner en grave riesgo a la población, como por ejemplo no controlar el estado de plazas, lo que ha llevado a que se registren graves accidentes en ellas por haber juegos con mal mantenimiento o árboles que se caen. El derrumbe de balcones, la caída de carteles, accidentes ferroviarios, etcétera son todos casos de eventos trágicos que podrían haberse evitado si hubiera habido compromiso y responsabilidad de los funcionarios para que todo esté en condiciones, en lugar de desidia.