Concepto de duelo

La palabra duelo posee dos acepciones

Una de ellas se originó en el latín “duellum” con el significado de combate o enfrentamiento armado bajo ciertas formalidades entre dos personas en resguardo de su honor.

Fue una práctica común entre los siglos XV y XX como un modo de dirimir controversias graves entre caballeros que se sentían injuriados o mancillados en su honra, donde quien se sentía ofendido retaba al otro a duelo, asistiendo al lugar convenido cada una de las partes en compañía de un padrino o testigo de fe, respetándose ciertos códigos, y eligiéndose las armas con las que pelearían arriesgando sus vidas, las que primeros fueron espadas, y a partir del siglo XVIII, pudieron utilizarse pistolas. Las armas debían ser iguales para que la pelea sea justa.

La peligrosidad de los efectos del duelo dependía de cómo lo hubiera decidido el ofendido. Podía terminar cuando uno de los contendientes recibiera una herida leve, grave, o hasta que uno muriera.

Socialmente el duelo estaba bien visto y el vencedor sentía que así reparaba su honor, no imponiéndose castigo por tal práctica hasta el siglo XX. A principios del siglo XX en Argentina se enfrentaron a duelo con sables, dos famosos políticos: Lisandro de la Torre e Hipólito Yrigoyen, siendo este último quien logró realizarle al primero tres cortes.

La otra acepción de duelo, procede de “dolus” en el sentido de “dolor” ya que en este caso el duelo es un período de tristeza que le sigue al acaecimiento de una pérdida, que puede ser de una pareja, de un trabajo, y especialmente, si se trata de la muerte de un ser querido. Ante esta situación surge un sentimiento de vacío e impotencia que es totalmente normal y que solo el tiempo puede aliviar. Cada persona vive el duelo de diferente manera y por tiempo variable.

Cuando el fallecido ha debido transitar por una penosa enfermedad, sus familiares y amigos suelen vivenciar un duelo anticipado, ya que el pronóstico es fatal y la pérdida inminente. Producido el deceso, en general aparece un sentimiento de negación, donde parece imposible que no esté más ese ser querido en este mundo. Puede durar unos días o hasta un trimestre. Luego sobreviene la ira y el enojo. A pesar de que es muy difícil sobreponerse luego de un año de la pérdida, la persona debería ir paulatinamente recuperando su vida normal, adaptándose emocionalmente a la nueva situación y aceptándola. En muchos casos se necesitará ayuda profesional, sobre todo si se trata de la pérdida de un hijo.