Concepto de Edad Moderna

La Edad Moderna, comienza con la caída del Imperio Romano de Oriente o Bizantino en poder de los turcos en el año 1453 y finaliza con la Revolución francesa de 1789.

Grandes cambios ocurren en este período en el continente europeo y más aún en el americano, donde, tras la llegada de los conquistadores europeos, los pobladores aborígenes sufrieron un proceso de aculturación, siendo privados de su idioma, su religión, sus costumbres, sus propiedades, y en muchos casos, al no aceptar la dominación extranjera, incluso la vida, la que también perdieron a causa de las enfermedades que los europeos les contagiaron y de los penosos trabajos a los que fueron sometidos que los debilitaban hasta matarlos.

Pero paralelamente a la decadencia de las sociedades aborígenes americanas, el descubrimiento del nuevo continente enriqueció a los europeos dedicados a la actividad comercial, floreciendo en esta etapa la vida urbana. Los burgueses, habitantes de los burgos o ciudades, conformaron una nueva clase social, cada vez más poderosa económicamente, que les posibilitaría a mediados del siglo XVIII con el auge tecnológico, convertirse en patrones de fábricas y acumular ganancias, a expensas del trabajo en condiciones denigrantes, de sus obreros.

El régimen político de la Edad Moderna se caracterizó por recuperar el rey su poder absoluto, que afirmaba le era asignado por Dios, poder que había perdido en la Edad Media, a manos de los señores feudales.

La iglesia cristiana, tan poderosa en la Edad Media, perdió en la Edad Moderna ese enorme caudal de fieles, al dividirse en dos sectores antagónicos: los católicos y los protestantes.

En las ideas, surge el Humanismo, colocándose el hombre como centro de las preocupaciones terrenales, que se manifestó en todos los planos de la vida. En lo artístico se conoció a este movimiento, como Renacimiento.

El iluminismo, surgido en el siglo XVIII se opuso al oscurantismo que la iglesia católica había exigido en el pensamiento hasta entonces, ya que el hombre sin dejar de creer en Dios, pudo investigar, pensar crear y cuestionar, lo que no se limitó al plano religioso, sino también al político, oponiéndose los iluministas al poder absoluto del rey, y abriendo el camino ideológico para que los burgueses, sostenedores económicos del estado francés, iniciaran una lucha por reivindicaciones políticas y de igualdad social (para que todos pagaran impuestos, ya que los estamentos privilegiados, nobleza y clero, estaban exentos de ello) lo que desencadenaría la Revolución Francesa y el fin de la Edad Moderna.