Concepto de embustero

La palabra embustero es de origen incierto. El filólogo español Joan Coromidas dice que deriva del latín “imposter” con el significado de impostor o farsante, de donde pasó al francés como “empouster” y luego llegó al español, a través del vasco. Un embustero es el que utiliza o crea embustes. Los embustes son mentiras o farsas, que usa el embustero para engañar con diversos fines: Por costumbre o hábito, para lograr créditos o favores, para evadir responsabilidades, para estafar, etcétera.

Concepto de embustero

Los embusteros pueden lograr a veces sus propósitos, pero con el tiempo las mentiras y farsas en las que fundan sus acciones no pueden sostenerse, y dejan de ser personas creíbles, para convertirse en víctimas de sus propios enredos fabuladores, ya que un embuste se va justificando con otro, hasta hacer caer al embustero en una red mentirosa que lo termina atrapando y dejándolo solo, ya que la sinceridad y la franqueza son valores que la gente aprecia, y en general nadie quiere relacionarse con mentirosos o embusteros.

Ejemplos de uso: “El candidato político es muy embustero, jamás cumplirá sus promesas de campaña”, “El ladrón embustero, intentó culpar a un amigo por su delito, pero su engaño se decubrió” o “Mi antiguo novio resultó ser un embustero, descubrí que no tenía el trabajo ni los ingresos con los que decía contar, y además tenía esposa”.

El escritor estadounidense y científico Isaac Asimov publicó un cuento en 1941, denominado ¡Embustero! Que luego integró el libro “Yo, robot” de 1950. Se trata de un relato corto de ciencia ficción donde un robot llamado Herbie, capaz de leer la mente humana, miente para no lastimar a la gente, según prescribe la primera ley de la robótica que impide hacer daño, lo que lo meterá en terribles problemas.