Concepto de entelequia

Entelequia es una de esas palabras que se escuchan poco, y sin embargo son muy antiguas. Fue acuñada por el filósofo griego Aristóteles (384 a. C-322 a. C) para designar el acto puro, o sea lo contrario a la potencia. La entelequia indica en él la perfección, ya que es un fin en sí misma y no queda potencia para llevar al acto. En la entelequia la sustancia se realiza en toda su plenitud, no pudiendo alcanzar ya nada más pues lo ha logrado todo. Es la concreción del fin para el que se hallaba predispuesta. La palabra griega era ἐντελέχεια o “entelejeia”, integrada por “enteles” en el sentido de algo que está completo; por “telos” que alude a un fin u objetivo, y por el verbo “echein” con el significado de “tener”. Nuestro idioma tomó el término del latín entelechĭa. Para Aristóteles la entelequia del árbol es su fruto, y el árbol es la entelequia de la semilla.

Concepto de entelequia

En la metafísica del filósofo alemán Gottfried Leibniz (1646-1716) se relaciona con su obra: Monadología de 1714 (de “monas= unidad” y “logos = “tratado”, que trata sobre átomos metafísicos. Las mónadas son sustancias simples y acabadas (por eso son entelequias) sin partes, extensión ni figura, que tienen tendencia a autorrealizarse. Estas mónadas que son infinitas y hacen a la estructura de la realidad se derivan a su vez, de un acto divino que las estructura de acuerdo a una armonía preestablecida.

Otra acepción del término, de uso irónico, lo vincula con algo que no puede tener existencia real, dado que la perfección es inalcanzable. Con sutiles diferencias en este sentido la entelequia se relaciona con la utopía.