Concepto de escepticismo

Del griego “sképtikoi” que significa mirar de modo cuidadoso, el escepticismo nació en respuesta al dogmatismo, que pretendía formular verdades absolutas, para adoptar una actitud de duda ante las certezas absolutas, aseverando que sólo opiniones pueden darse sobre cualquier cuestión planteada.

Si bien los sofistas griegos del siglo V antes de la era cristiana eran escépticos, al sostener que en el conocimiento intervenía fuertemente la subjetividad: “El ser humano es el que otorga la medida a las cosas” es considerado el griego Pirrón de Elis (360 a. C-270 a. C.) el fundador del escepticismo, quien además de pretender que el hombre domine sus emociones al igual que los estoicos, niega que se pueda conocer la realidad sensible de un modo seguro.

El escepticismo volvió a cobrar fuerza con el pensamiento de Michel de Montaigne (1533-1592) y de Descartes (1596-1650), pero este último con la necesidad de encontrar una verdad indubitable, partiendo de la duda, hallando como único cierto, que es un sujeto que duda, y por lo tanto pensante, lo que le hace afirmar una única verdad incuestionable, la de su existencia. La única ciencia que es para Descartes totalmente racional y cierta es la Matemática. Blaise Pascal (1623-1662) agudiza el escepticismo cartesiano, al conferirle un gran papel a las emociones o subjetividad, sobre el pensamiento racional.

El relativismo es una posición no extrema del escepticismo que obliga a cuestionar todo lo que no se halla científicamente demostrado, utilizando el espíritu crítico, lo que permite el avance en el conocimiento, la refutación de teorías y el surgimiento de otras nuevas.