Concepto de excomulgar

El verbo excomulgar proviene etimológicamente del latín “excommunicāre” de “ex” = “fuera” y “communicare” = “comunión”, significando en forma literal “dejar afuera de la comunión”, usado especialmente para referirse en la religión a la medida correctiva a causa de haber ofendido gravemente los preceptos bíblicos, a uno o más fieles de forma temporal o permanente con el impedimento de participar en las actividades de culto y/o sacramentos, aunque puede referirse al alejamiento forzado de un individuo de cualquier comunidad, por ejemplo de una asociación política.

Concepto de excomulgar

La separación de los lazos espirituales con su fe, por desobediencia es común a todas las religiones; por ejemplo el filósofo Baruch Spinoza fue excomulgado del judaísmo por hereje el 27 de julio de 1656, expulsándoselo de la comunidad judía. En el catolicismo y según el Derecho Canónigo se excomulga a alguien para que reflexione sobre sus actos contrarios a la ley de Cristo, para que una vez que haya depuesto su actitud trasgresora pueda reinsertarse a la comunidad católica. Por lo tanto es un acto revocable y aunque se trata de una sanción gravísima no implica dejar de ser cristiano, ya que al ser bautizado esa condición tiene el carácter de irrevocable. Para el Derecho Canónico actual es sinónimo de anatema, aunque esto antiguamente era mucho más grave, ya que implicaba la maldición y el destierro.

Un caso célebre fue el de Martín Lutero quien fue excomulgado por no retractarse de las críticas hacia la iglesia y originó la división del cristianismo, entre sus propios seguidores (partir de entonces denominados protestantes) y los católicos apostólicos romanos fieles al Papa de Roma.

Cuando el católico excomulgado es sacerdote, además, generalmente son suspendidos “a divinis” no pudiendo confesar, decir la misa ni impartir los sacramentos. Recientemente el Papa Francisco revocó la suspensión “a dvinis” del padre Miguel d'Escoto Borckmann, sacerdote y diplomático de Nicaragua, a su pedido. La sanción le había sido impuesta por el Papa Juan Pablo II por su apoyo al frente sandinista, de ideas de izquierda revolucionaria.