Concepto de fanatismo

La palabra fanatismo en su etimología nos remonta al vocablo latino “fanaticum”, con gran connotación religiosa, ya que a su vez, proviene de “fanum” que significa santuario. En esa época quien era “fanaticus” se dedicaba a servir en los templos. A partir del reinado del emperador Augusto pasó a designar a todos aquellos a los que los embargaba la pasión religiosa. Luego el uso del vocablo fanatismo se extendió a todo sentimiento exagerado de adhesión a religiones, pero también a ideas, agrupaciones o personas.

Concepto de fanatismo

Así se habla de fanáticos de algún club de fútbol, o de algún actor o cantante o de una serie de televisión, o de un determinado género literario, entre otros fanatismos. Los fanatismos conducen en general a discriminar a quienes no comparten ese sentimiento, y en casos extremos pueden llegar a agresiones físicas y violencias irreparables, pues la pasión elimina la actividad racional, y con ello el respeto por las ideas del otro. Quien se considera fanático adhiere al objeto de su obsesión en forma incondicional, eliminando toda posibilidad de discrepancia, lo que hace en forma voluntaria pero sin discernimiento.

El fanático se encierra en su visión del mundo, en su creencia, sin escuchar, sin ver la realidad, sin cuestionarla. El fin es servir a la causa, que considera propia, aún cuando no le reporte ventaja más que en sentido espiritual e ilógico. Esto podemos verlo cuando algunas jovencitas pasan días y noches junto a la ventana donde se hospeda su ídolo, a quien solo conocen por fotos o imágenes televisivas, con tal de verlo solo un instante; o cuando los fanáticos de un club de fútbol se pelean con los de otro con vehemencia por el resultado de un campeonato, en el que ellos no intervinieron para determinar el resultado.

Aquellos que son propensos al fanatismo son fácilmente manipulables, aceptan sin cuestionar y pueden ser potencialmente peligrosos al entender como enemigo al que no comparte su pasión.