Concepto de fantasma

La palabra fantasma se originó en el griego φάντασμα o “phántasma” de donde pasó al latín como “phantasma”. Se derivó del verbo “phanein” con el significado de “brillar”, “visualizarse” o “mostrarse”, de allí su uso como “aparición”.

La existencia de fantasmas, entendidos como seres muertos que alejados de sus cuerpos en forma total o parcial, aparecen entre los vivientes, envueltos en sábanas blancas o en forma de sombras o de imágenes difusas, o simplemente haciendo sonidos extraños o moviendo objetos, son aparentemente, según la ciencia, producto de creencias populares. Muchos afirman haberlos visto, e inclusive muestran como prueba algunas imágenes fotográficas. La parapsicología que se ocupa de estos fenómenos paranormales no descarta su existencia y afirman que cuando el fantasma hace su aparición se produce una actividad eléctrica anormal, que puede por ejemplo hacer que las luces se apaguen o se descarguen las baterías.

Concepto de fantasma

Se cree que creer en fantasmas es una superstición. Quienes afirman que existen, dicen que los fantasmas habitan en los lugares donde habitualmente moraban en su vida terrena o en aquellos lugares donde tuvieron una muerte trágica o violenta. Las personas que tienen la capacidad de establecer con ellos alguna comunicación se llaman “mediums”. Para los espiritistas, los fantasmas, a los que llama entidades o eidola, son almas que no han alcanzado la paz interior y se han ido de este mundo sin resolver cuestiones, y por eso aún están entre nosotros.

Los fantasmas o espíritus formaron parte de las creencias mitológicas e influyeron en las religiones posteriores que hablan de fuerzas demoníacas.

Los fantasmas son los protagonistas habituales de cuentos y películas de terror, como “El fantasma de Canterville”, del escritor irlandés Oscar Wilde (1854-1900) cuento publicado en 1887. En este caso el fantasma es sir Simón Canterville, asesino de su esposa, que habita el castillo atormentando a sus moradores desde hace trescientos años y que será víctima de las bromas del nuevo dueño, Hiram B. Otis y su familia, quienes no creen en fantasmas, y por ello no se alteran ante lo inusual de “las apariciones”.