Concepto de fariseo

El origen de la palabra fariseo es hebreo. Procede de “perushim” y significa “separados”. En arameo la palabra es “pĕrīšayyā” y el latín la tomó como “pharisaeus”. Los fariseos eran los judíos ortodoxos, que seguían en forma estricta las normas y ritos de su fe. Se los puede ubicar cronológicamente entre los siglos V antes de Cristo y el siglo II de la era cristiana, siendo criticados por los cristianos, época en que se hicieron más notorias sus actividades, por estar más atados a las manifestaciones externas del culto que a las cuestiones espirituales, o sea más a la forma que al fondo o esencia de su religión.

Concepto de fariseo

Entre los fariseos, nacidos de entre los escribas (aunque según San Lucas no todo escriba era fariseo) hay un vínculo estrecho de unidad, considerándose entre ellos, “haberim” o amigos.

Sobre los fariseos nos llegan noticias desde el historiador Flavio Josefo y desde el Nuevo Testamento. Se relata que los fariseos fueron expulsados por corruptos del Templo, por obra de Jesús. Sin embargo, un fariseo llamado Gamaliel defendió a los cristianos en el Sanedrín.

Cuando cayó el Templo de Jerusalén por influencia de los fariseos el culto tuvo lugar en las sinagogas.

La revuelta Macabea, que logró fundar la dinastía asmonea, liberando a los judíos del imperio seléucida, en el siglo I antes de Cristo, que quería imponerles los dioses griegos recibió el apoyo de los fariseos. Luego se oponen a los asmoneos, pero estos comprenden que deben sellar una alianza con los fariseos si quieren ganar el apoyo del pueblo.

Los sadúceos, otro grupo religioso son los sacerdotes que dirigen el Sanedrín o Consejo de Sabios, que se oponen a los fariseos, que también integraban el Sanedrín, pues ellos se rigen por la Ley escrita y los fariseos además por las tradiciones que no constan en ella, que se plasmaron en el Talmud.

Los sadúceos, integraban la clase social alta, y entre ellos estaba el Sumo Sacerdote, cargo que perdió importancia al destruirse el templo.

El destino para los fariseos es responsable de muchas cosas que nos suceden, pero otras dependen de nosotros. La justicia y la virtud para ellos deben materializarse en obras, especialmente a través de las prácticas del ayuno, la oración y la limosna. El alma perdura tras la muerte del cuerpo físico, que se alojará en otro cuerpo físico eterno, y recibirá el premio o el castigo según las acciones que la persona haya realizado en vida. Los sadúceos negaban que el alma fuera inmortal y pensaban que el destino no determinaba la conducta humana de ningún modo.