Concepto de favor

La palabra favor tuvo origen en el latín “favory” vocablo integrado por el verbo “favere” que significa “favorecer” y el sufijo de efecto “or”.

Se habla de favor para hacer referencia a una ayuda o colaboración que se presta a alguien que lo necesita, sin esperar recompensa, a pedido o no del interesado. Ejemplos: “Le hice un favor a mi amigo enfermo, ocupándome de las tareas de su hogar”, “Mi prima me pidió el favor de retirar a su hijo del colegio” o “Me cansé de hacer trabajos de favor, ahora pediré a cambio una remuneración”.

La “cadena de favores” hace referencia al efecto beneficioso que tiene retribuir un favor que se recibe no en quien lo dio, sino en otro que lo necesite. Este fue el título de una película estadounidense estrenada en el año 2000, dirigida por Mimi Leder basada en la novela de Catherine Ryan Hyde, de título idéntico, donde un niño de 11 años, motivado por su profesor de Ciencias Sociales, imagina una idea para un mundo mejor donde los favores se paguen por adelantado y a quien lo necesite, no necesariamente a quien hizo el acto benéfico.

Puede emplearse como privilegio o concesión especial que se recibe de alguien que posee autoridad: “Recibió el favor del presidente y su pena fue indultada”. Estos favores pueden ser obtenidos por méritos: “Tengo varios días de vacaciones a favor, por no habérmelas tomado el año pasado” o “Cuento con varios puntos a favor, pues me esmeré mucho el semestre pasado”.

También se dice que alguien cuenta con el favor de otro, cuando éste le brinda su apoyo y confianza: “El empleado con el favor de su jefe pudo realizar una exitosa carrera laboral”. Esta colaboración no solo puede provenir de personas sino también de agentes naturales: “Navegó más rápido con el viento a su favor” o “Contó con el favor de la lluvia para obtener una cosecha abundante”. Alguien puede poseer favores. dones o aptitudes naturales que lo ayudan en su vida cotidiana: “Cuento con el favor de mi buena redacción para triunfar en mis estudios” o “La vida me favoreció con el don de la prudencia”.

En sentido religioso, el favor de Dios es la fuerza y bendición que reciben los creyentes por confiar en su poder y por lo actos buenos que realizan, contribuyendo así con el Plan divino.

“Por favor” es una expresión que socialmente se utiliza como cortesía cuando se solicita algo: “¿Me pasas la sal, por favor?” o “¿Me permites pasar, por favor?”.