Concepto de fe

Si buscamos el origen etimológico de la palabra fe, lo hallamos en el latín “fides” en el sentido de “lealtad”.

La fe es aquel sentimiento que nos impulsa a creer en algo o en alguien sin dudarlo, por el solo hecho de que nos inspira confianza y creemos en su verdad sin que ella necesite ser demostrada. Ejemplos: “Tengo fe en la amistad que me brindas, ya que confío en que siempre estarás junto a mí en los momentos buenos y malos”, “Tengo fe de que mi suerte va a cambiar favorablemente” o “Puse toda mi fe en esta empresa así que espero que resulte”.

Concepto de fe

En Derecho

Como testimonio de que una cosa es jurídicamente cierta, podemos dar el ejemplo del escribano o notario que da fe de los actos que ocurren ante él, lo que los hace presumiblemente ciertos, y en caso de que se quiera desacreditarlos hay necesidad de probar su falta de autenticidad mediante un procedimiento especial, llamado “redargución de falsedad”, ya que los actos certificados por notario poseen “fe pública”.

La buena fe es un principio general en el ámbito jurídico, que exige que las partes que intervienen en un acto jurídico lo hagan con honradez y buena intención, exigiéndose la misma por ejemplo, en muchos contratos: “El trabajador no ganó el juicio laboral contra su patrón pues actuó de mala fe durante su relación de empleo, revelando a la competencia detalles de los productos que la fábrica producía lo que evidentemente perjudicaba a sus empleadores”.

En religión

El ámbito donde la fe se hace imprescindible es el religioso, ya que aquel que pertenece a un credo determinado elige voluntariamente creer en una divinidad y acepta sus mandatos, sin que su existencia pueda ser comprobada de modo sensible, o sea, por experimentación.

En el cristianismo, los luteranos privilegian la fe del ser humano por sobre sus obras a la hora de decidirse la salvación de su alma, mientras que para los católicos la fe se manifiesta en obras virtuosas. Los primeros creen que para lograr la salvación eterna el hombre no tiene ninguna intervención a través de sus acciones, sino que se debe a un decreto de Dios, ya que algunos han nacido predestinados y otros no a lograrlo. Por el contrario, la fe del catolicismo es activa, el hombre goza de la libertad de elegir el camino de las buenas acciones, y ellas son evaluadas por Dios a la hora de decidir su destino eterno. La fe para el cristianismo es un Don divino, se consigue tenerla por la Gracia de Dios.

La fe en el Islam es nombrada como “iman” e implica una sumisión absoluta de los fieles a la voluntad del Creador.