Concepto de feminismo

El feminismo es una posición ideológica que sostienen un grupo de mujeres y también hombres, que afirman que las diferencias sexuales no deberían tener incidencia en el ejercicio de los derechos humanos, reclamando que hombres y mujeres, reconociendo sus diferencias biológicas lo que es incuestionable, puedan ocupar social y políticamente los mismos status, con valorización de sus roles en relación a su capacidad y sus méritos y no por su sexualidad. El feminismo trata de erradicar los roles socialmente construidos que asignan a la mujer solo los de esposa y madre y le reserva al hombre el de proveedor económico de la familia, además de darle un poder decisorio dentro del seno familiar y lo aleja de las tareas domésticas y de la crianza de los niños.

Concepto de feminismo

La superioridad del hombre sobre la mujer es una realidad que existió históricamente (salvo en algunas comunidades matriarcales). En la Antigua Roma, por ejemplo, el jefe familiar solo podía ser un pater, o sea, el varón más viejo dentro de los lazos familiares que se transmitían de varón a varón. Las mujeres ciudadanas no tenían tres nombres como los varones (tria nomina) sino que eran nombradas por el nombre familiar (de la gens) en femenino. Obviamente tampoco podían las mujeres ocupar cargos políticos ni religiosos, salvo el de vírgenes vestales.

La tradición religiosa judeo-cristiana apoya la supremacía del varón sobre la mujer. Dios es hombre y su hijo también; no hay mujeres Papa, etcétera.

La lucha por la igualdad de los derechos de las mujeres tiene su origen simultáneamente con los de los derechos civiles y políticos en general, lo que ocurrió bajo la influencia del Iluminismo del siglo XVIII, aunque por extensión, ya que muy lejos estaba de estos filósofos luchar por los derechos femeninos. Rousseau, gran exponente de este pensamiento racional afirmaba que la educación de varones y mujeres debía ser diferenciada, ya que las mujeres debían aprender a agradar al hombre y serles útiles: lograr ser amables, buenas consejeras y tener un carácter suave. Sin embargo el uso de la razón que proponían para llegar a la verdad, hizo que las mujeres usaran estas ideas para reclamar sus propios derechos postergados. Gracias a esta lucha, las mujeres pudieron ir consiguiendo la posibilidad de trabajar fuera de sus casas, el sufragio femenino, ocupar cargos empresariales y políticos de relevancia, realizar estudios universitarios, compartir la patria potestad, etcétera; aunque aún queda un largo camino por recorrer, ya que en la práctica es común que en iguales puestos de trabajo las mujeres ganen menos que los hombres o que en la intimidad del hogar, se reserven muchas tareas domésticas a ellas, por considerarlas actividades no masculinas.