Concepto de fetichismo

Fetiche proviene del portugués “feitiço”, vocablo con el que se nombraba los objetos de adoración (ídolos) de los pueblos primitivos africanos, quienes les conferían poderes sobre naturales, siendo amuletos con dones mágicos. De allí pasó al francés, y luego al español. También en latín hallamos el termino “factituis” designando lo creado en forma artificial.

En las primitivas tribus africanas el fetichismo, como adoración de esos objetos mágicos o fetiches, dio origen a su arte, ya que tallaron figuras que supuestamente ahuyentaban los espíritus malignos. Convirtieron esas figuras en objetos de culto para otorgarles alma, capaces de estar agradecidas y mediar con los espíritus para obtener beneficios.

Charles de Brosses, escritor y magistrado francés que vivió entre los años 1709 y 1777, expuso su tesis de que el fetichismo antecedió al politeísmo en la evolución religiosa que desembocó en el monoteísmo. En la actualidad también se usan algunos amuletos, como son la herradura o la pata de conejo, que se supone atraen la buena fortuna.

Kart Marx, usando la palabra en forma metafórica, la empleó en su obra “El capital” para referirse a la mercancía, que aparece en el capitalismo desvinculada de quienes las producen cuando esto no es así en la realidad. Se percibe como un intercambio de cosas que se compran y venden por la ley de la oferta y la demanda, olvidando que son una creación humana, en las que subyace la explotación de los obreros que las produjeron.

Sigmund Freud, habló de fetichismo para referirse a que algunas personas desplazan sus intereses sexuales hacia objetos no vinculados directamente con sus deseos sexuales, o partes del cuerpo no sexuales; pero que los satisfacen, y solo con su colaboración y estímulo pueden logar plenitud sexual. Es una especie de parafilia.