Concepto de filosofía de Platón

Aristocles, más conocido como Platón, por su espalda ancha, perteneciente a la aristocrática familia Glaucón, vivió en Atenas (Grecia) entre los años 428 y 347 antes de Cristo, fue estudioso de Heráclito y admirador de Sócrates, su maestro, desde los 21 años, plasmando por escrito sus ideas. Conoció las ideas pitagóricas en sus viajes por Egipto y la Magna Grecia, lo que dará sustento a sus ideas inmutables al compararlas con las certezas de la matemática.

Fundó en Atenas, su propia escuela, la Academia, en el 388 a. C. que fue clausurado por el emperador romano Justiniano en el siglo VI.

Sus ideas las expuso en muchos diálogos, alrededor de treinta, que pueden dividirse en diálogos de juventud, del período socrático, como “Apología de Sócrates”, “Protágoras”, “Gorgias” y “Critón”; los diálogos de madurez, donde expuso sus teorías sobre las ideas como mundo verdadero, entre ellas “Fedón”, “Fedro”, “Banquete” y “República”. En la última etapa sus diálogos se vuelven más profundos y abstractos “Sofista”, “Parménides”, “Política”, “Filebo”, “Timeo” y “Teeteto.

El hombre, para Platón, a través de los sentidos conoce la realidad material que lo rodea, de lo que solo consigue hacerse una opinión (doxa), pero el conocimiento verdadero surge de la razón, única capaz de acceder al mundo de las ideas, inteligible e inmutable, sin espacio ni tiempo, donde está la verdad, y de la cual las cosas sensibles son solo una idea.

Según Platón, el hombre posee un alma inmortal, llamada alma inteligible, que participa del carácter inmutable y eterno del mundo de las ideas que contempla, que se alberga en un cuerpo perecedero, que surge después del alma, pero que se destruye antes que ella, que dura para siempre. Tiene también otras almas, la irascible y la concupiscible, que no son eternas y están ligadas al mundo sensible.

Platón era partidario de un sistema político donde gobierne un grupo de elite, formado por filósofos, capaces de saber lo que es justo, pues poseen la virtud de la prudencia. Creía que existen categorías de hombres dentro de la sociedad, los que gobiernan, por ser cultos y prudentes, hombres de oro; los que defienden la sociedad por dominar el arte de la guerra y tener la virtud de la fortaleza, a los que llama hombres de plata; y el pueblo trabajador, campesinos y artesanos, hombres de bronce, que tienen como virtud, la templanza.