Concepto de frivolidad

La palabra frivolidad se derivó del latín “frivolus” que se aplica a algo de poco valor, inútil o vano, más el sufijo de cualidad “dad”.

Lo que se califica como frívolo es poco consistente, ligero y escasamente profundo. Puede aplicarse a personas, hechos o cosas.

Ejemplos: “Este hombre es muy frívolo toma muy pocas cosas con seriedad”, “La lectura asidua de estas revistas frívolas solo opacarán tu desarrollo intelectual”, “Si gastas tanto dinero en cosas frívolas no tendrás para otras más necesarias” o “El espectáculo que brindaron los artistas fue frívolo e intrascendente”.

Concepto de frivolidad

Obviamente en la vida se necesitan momentos frívolos, que nos distiendan de las responsabilidades cotidianas, pero quien privilegia la frivolidad por sobre las cosas importantes no suele ser alguien confiable o creíble pues se toma las cosas de modo ligero y poco serio. Si bien la frivolidad es lo que predomina en ciertos ámbitos, como el artístico, se requiere que quienes intervienen en su elaboración y puesta en escena lo hagan con responsabilidad para que resulte exitoso.

Lo frívolo se asocia con lo material, lo mundano, la moda, la diversión y el ocio, siendo la antítesis de lo reflexivo, lo ético y lo intelectual.

Los frívolos no se interesan por mejorar como personas dignas sino por su aspecto exterior, y poco les importa el bien común y los asuntos vinculados a la comunidad.

En el ámbito sociológico muchas culturas destacaron por su frivolidad, mientras otras fueron trascendentes por su Filosofía, su Ciencia y su Arte. Así los griegos, de la Grecia clásica, fueron muy sensatos y racionales, mientras que en el Imperio Bizantino o Imperio Romano de Oriente, se caracterizó por su lujo desmedido y su frivolidad en la decoración de interiores y en la moda, aunque también había seriedad en otros aspectos como la Literatura y la Ciencia.