Concepto de generosidad

La generosidad es un sustantivo abstracto derivado del adjetivo generoso, palabra originada en el latín “gen” que se usaba en la Antigua Roma para designar a todos aquellos que se encontraban emparentados por línea masculina con un antecesor común, lo que le otorgaba a la rama familiar un prestigio, como por ejemplo la gens Iulia o la gens Claudia. Es por ello que en sus orígenes lo generoso se refería a lo engendrado de modo noble, de casta pura, lo que luego se asoció con prolífico, y más tarde se extendió su uso a todo lo que fuera abundante, no solo en lo que respecta a la procreación. En este sentido de abundante usamos la palabra por ejemplo en los siguientes casos: “esta porción de pastel es muy generosa, creo que no podré terminarla” o “es muy generoso este texto, se extiende demasiado en redundancias”.

Concepto de generosidad

El uso actual más frecuente de generosidad se refiere a las acciones humanas positivas de dar sin esperar recompensa, ya sea afecto, cuidados, labores o bienes materiales, compartiendo con los demás lo que cada uno posee. Es una virtud muy preciada conocida como caridad, clave de la doctrina cristiana. El generoso se opone al avaro, al mezquino y al ególatra.

Son personas generosas las que invierten sus días, su esfuerzo y su dinero en ayudar a los demás, por ejemplo, dedicando parte de su tiempo a cuidar personas institucionalizadas, ayudando a quienes sufrieron algún tipo de desastre natural, aportando en colectas solidarias, etcétera.

Sócrates ya había expresado el valor de ser generoso con todos, con los amigos y con los enemigos; con estos últimos para hacerlos menos malos. Sin embargo, también hay que ser cuidadosos pues hay personas que se aprovechan de la generosidad y sacrificio ajenos y buscan provecho obteniendo beneficios que podrían tener con su propio esfuerzo.