Concepto de gracioso

Originada en el latín “gratiotus”, la palabra gracioso, procede de “gratus” con el significado de grato o agradable, aludiendo a la alegría que se comparte.

Aquello que resulta gracioso puede ser una broma, una actitud, una película, un cuento, y todo lo que mueve a la risa, que despierta simpatía y alegra el espíritu. Ejemplos: “La película era muy graciosa, el actor hacía bromas todo el tiempo”, “Es gracioso observar a los niños jugando”, “Me resulta gracioso ver a la gente grande con disfraces”.

Concepto de gracioso

Lo gracioso es subjetivo, ya que depende de cada persona, pues no todos sentimos esa sensación de placer frente a las mismas circunstancias: “Los payasos no le resultan graciosos a mi pequeño hijo, ya que les tiene miedo”. A algunos les resultan graciosas situaciones donde las personas sufren caídas o accidentes menores: “La señora se cayó de la silla y no pude dejar de reír mientras la levantaba, no sé por qué, pero me pareció graciosa la situación” o “Me pareció gracioso que en mitad de la fiesta, al padre del novio se le bajaran los pantalones”.

También puede significar, la gracia como tributo, como entrega dadivosa sin esperar nada a cambio. Una concesión graciosa es un regalo, una exención, un privilegio. Por ejemplo: “Me han concedido graciosamente este trabajo. La verdad no he hecho nada por merecerlo”.

Tener actitudes graciosas en ciertos ámbitos formales suele resultar reprobable: “Señor, no se haga el gracioso, estamos celebrando una misa” o “A Juan lo retaron por hacerse el gracioso en la clase de matemáticas”.

“Su Graciosa Majestad” es el tratamiento protocolar que reciben los monarcas ingleses.