Concepto de hombría

La hombría hace referencia a las cualidades positivas, que social y tradicionalmente, se le han asignado al hombre, o sea, a quien dentro de la especie humana, posee el género masculino. Esas virtudes, ligadas al valor, la lealtad, la generosidad, la honradez, la potencia sexual, nacieron de una particular visión de la sociedad humana y su división en roles. Al macho de la especie le fue asignado el deber de defender su territorio, conquistar más espacios para su Estado y proveer lo necesario para el sustento de de su familia, dar hijos para que defiendan la patria, para lo cual si quería desempeñar bien su rol debía mostrar su hombría o coraje, y era educado con ese fin.

Concepto de hombría

La Filosofía tradicional basada en la posición del filósofo griego Aristóteles colocó al hombre en una posición por encima de la mujer, a la que consideró debía estar sometida al hombre, ya que él era física y mentalmente superior, y ellas más propensas a llorar, mentir, memorizar, compadecerse, quejarse y celar.

Expresiones tales como “llorar no es cosa de hombres” nace de esta visión de la hombría, que alejaba al hombre de su condición humana para transformarlo en una especie de héroe estoico obligado a resistir cualquier embate de la vida con gallardía y escondiendo sus emociones más elementales, como la angustia o el llanto A esto también se le añadieron desvirtuando el concepto, ciertas conductas muy reprobables como las que sostenían que era de hombres ser violentos, beber, fumar, trasnochar, ser dominante con sus empleados, esposa e hijos, etcétera.

Por suerte, como la hombría es un concepto cultural y la sociedad ha avanzado mucho en ir borrando las diferencias de roles entre sexos, hoy es mucho más sano hablar de seres humanos plenos y virtuosos, de cualquier sexo que tengan por nacimiento o elección, que sean bondadosos, íntegros, seguros, independientes, solidarios, respetuosos y cívicamente comprometidos.