Concepto de homenaje

El origen etimológico de la palabra homenaje nos remite al latín medieval ya que fue una ceremonia usada para constituir la relación de vasallaje en la Edad Media. Homenaje procede de “hominaticum” derivada de “homo” que significa “hombre” que se ponía al servicio de su señor feudal. También era frecuente que se hiciera en el caso de obligarse al cumplimiento de un pacto.

La ceremonia de homenaje, que iniciaba un vínculo personal entre señor y vasallo con derechos y obligaciones recíprocas, en el Feudalismo revestía formalismo y tenía lugar en el castillo del señor feudal. Comenzó a realizarse alrededor del siglo VIII para que el vasallo que recibía tierras le jurara fidelidad a su señor, con lo que le reconocía autoridad sobre él aunque continuaba siendo un hombre libre. El rito consistía en que el vasallo se arrodillaba ante el señor feudal, juntando sus manos, las que el señor tomaba entre las suyas o lo besaba. Luego se prestaba un juramento solemne sobre un objeto sagrado o sobre los Evangelios. Se finalizaba con la investidura.

Concepto de homenaje

Actualmente un homenaje es un acto de recordación donde se le dedican al homenajeado, que puede ser una persona, un símbolo, un hecho histórico o incluso un animal, vivo o muerto, regalos, poemas, discursos alusivos, bailes, comidas, etcétera, en reconocimiento a sus logros, dedicación, esfuerzo, méritos, o simplemente como expresión de cariño, para que la persona sienta cuánto la quieren y valoran y en el caso de los hechos, para compartir y evocar su trascendencia. Ejemplos: “En homenaje a nuestra bandera, entonamos la canción patria”, “Hoy se rindió homenaje a los caídos en la Guerra de Malvinas”, “En homenaje a la memoria de mis padres les llevé flores a su tumba” o “Al Dr. Raúl Alfonsín, primer presidente democrático que llevó a juicio a los represores de la dictadura militar argentina iniciada en 1976, se le rindió un homenaje en vida” o “Le rindieron homenaje a un perro heroico que rescató a un niño de un incendio”.