Concepto de humanismo

La Edad Antigua inauguró esta corriente clásica de pensamiento, con autores como Sócrates y Platón, que consideraron el gran rol de la razón humana para conocer el bien, la verdad y la belleza. La Edad Media se caracterizó por colocar a Dios en el centro del mundo, lo que recibió el nombre de teocentrismo. La Edad moderna colocó al hombre en el centro de las preocupaciones, sin renunciar a Dios, pero solo para los asuntos religiosos, lo que se llamó humanismo.

El hombre medieval no buscaba confort ni riqueza sino una vida virtuosa para lograr el paraíso, luego de la muerte; la ciencia no avanzaba al tener que circunscribirse a los dogmas religiosos, siendo justamente la religión la que ocupaba el lugar privilegiado dentro de la estructura política y social.

Los nuevos descubrimientos de tierras en el siglo XV, gracias a los adelantos técnicos, las mejoras en las comunicaciones y el comercio, abrieron la mentalidad del hombre. El protestantismo surgido en siglo XVI dividió a la iglesia cristiana en católicos y protestantes, lo que menguó su poder. La religión comenzó a ser vista como una necesidad espiritual, pero los placeres mundanos, como necesidades materiales también importantes para las personas. Los protestantes no veían al fin de lucro como pecaminoso, y preconizaron la libre interpretación bíblica.

Fue así que el hombre de la modernidad, se preocupó por el progreso de las artes y las ciencias, y por un pensamiento libre, lo que trajo consigo cambios importantes en varios campos. Se produjo conjuntamente, el renacimiento artístico, con el renacer del arte griego y romano.

El término humanismo fue introducido por Georg Voigt para nombrar con este término a los aspectos literarios e ideológicos que caracterizaron a los siglos XV y XVI.

Podemos entonces decir que el humanismo fue una corriente de pensamiento originada en Italia, sobre todo luego de la caída de Constantinopla en el año 1453, que permitió que muchos pensadores griegos se trasladaran a Italia, como por ejemplo el Cardenal Juan Bessatión que llevó a Italia alrededor de seiscientos manuscritos clásicos. Para el humanismo el hombre ocupa el centro del mundo, con una vida digna de ser vivida, aceptando a Dios como Padre misericordioso, que no recrimina el progreso, ni el dinero, ni la fama.

Se destacaron como humanistas, Petrarca, Lorenzo de Médicis, Tomás Moro, Erasmo de Rotterdam y Nicolás de Cusa. La invención de la imprenta permitió una gran difusión de las ideas humanistas.