Concepto de iconoclasta

Se conoce como iconoclasta, palabra que proviene del vocablo griego εἰκονοκλάστης “eikonoklastés” (de donde “eikon” significa imagen” y “kló” se traduce como destruir o romper; al movimiento religioso herético que se desarrolló en el Imperio Bizantino, tal vez por influencia islámica y judía, a partir del siglo VIII, caracterizado por oponerse a la existencia de íconos, o sea, imágenes que sean objeto de adoración en el culto, que era defendido por la posición contraria conocida como iconodulia.

Concepto de iconoclasta

Fue el emperador León III, apodado “el Isaurio”, que reinó a partir del año 717, hasta la fecha de su muerte en el año 741, el que comenzó esta persecución al culto de las imágenes, dictando varios decretos entre los años 726 y 739, con el fin de lograr la pureza espiritual. Si bien en Oriente, tuvo bastante adhesión, en Grecia hubo varios levantamientos.

Ante la condena del Papa Gregorio III a los iconoclastas, se rompió la relación con Roma.

En el Segundo Concilio de Nicea, que tuvo lugar en el año 787, se defendió el culto a las imágenes.

El emperador León V “el Armenio”, que gobernó entre el 813 y el 820, reprimió severamente a los iconodulios, pero, en el año 843, vencieron los partidarios de la adoración a los íconos, cuando Teodora, en ejercicio de la regencia de su hijo menor, el emperador Miguel III, reunió un sínodo que así lo decidió.

Si bien el protestantismo condenó también la adoración de imágenes, la iglesia católica reafirmó su legitimidad en el Concilio de Trento en el siglo XVI.

Por extensión, se aplica el término iconoclasta, a quien reniega de pautas preestablecidas, en forma de normas.