Concepto de imparcial

Originado etimológicamente en el vocablo latino “inpartialis” (“in” = negación; “partialis”= una porción o parte) imparcial es un adjetivo usado para designar a quien no se inclina hacia una u otra parte en caso de ideas o intereses contrapuestos o litigiosos.

Quien es imparcial en sus juicios, trata de hablar sobre fundamentos sólidos y contundentes sin dejarse llevar por sus intereses, sentimientos o emociones. Por ejemplo: “el profesor fue imparcial en los exámenes, los corrigió sin saber a quienes pertenecían pues el nombre del alumno estaba en sobre cerrado”, “traté de ser imparcial cuando mi hija me presentó a su novio, pero era evidente que era irrespetuoso”. La imparcialidad absoluta, como la objetividad absoluta es casi imposible de lograr, pues quien opina o juzga es una persona que no puede dejar completamente de lado su subjetividad.

La imparcialidad es una característica muy valorada y necesaria en los jueces, quienes no deben dejarse influir por sus propias emociones, ni por la repercusión pública o mediática de un caso, a la hora de dictar sentencia, y mucho menos, por los sentimientos hacia la víctima o el victimario, o tener en cuenta sus propios intereses, como aquellos que reciben favores para inclinarse hacia un lado u otro, lo que constituye delito. La imparcialidad asegura en un juicio, la igualdad de las partes, y la realización del valor justicia. Esto también obliga que si una de las partes no cuenta con dinero para proveerse un abogado, el Estado debe asignárselo, para que no esté en peores condiciones que quien no tiene problemas económicos, pues en este caso aunque el juez pueda mostrarse objetivo (imparcial) solo escucharía una sola voz.