Concepto de impío

Impío es lo contrario de la palabra pío, que significa devoto. Es un adjetivo que alude a la calidad de malvado, dañino, falto de fe o vicioso. Es un concepto peyorativo, y su origen etimológico lo encontramos en el latín "impius", integrado por el prefijo negativo "in", y por "pius" = "piadoso". Es por lo tanto impío aquel que no posee fe religiosa, es ateo, y no respeta las cosas y lugares sagrados. No solo el ateo es considerado impío sino también el agnóstico, o sea tanto el que niega como el que duda sobre la existencia de Dios. Es también el hombre cruel, que no siente piedad ni respeto por seres dignos de veneración como los padres, por ejemplo.

El acto del impío más elocuente es la negación de Dios. En la antigüedad era un delito tan grave que se castigaba con la muerte, y fue uno de los hechos (impiedad pública con respecto a los dioses) que condenaron a Sócrates a la pena capital. Eran impíos para los griegos los que atentaban contra las tradiciones religiosas, las negaban o modificaban, ejercían actos violentos contra los sacerdotes o robaban pertenencias de los lugares sagrados.

En Roma el impío no solo era el que no respetaba a los dioses, sino también al pater, a la patria y a la autoridad civil, pues estos actos y sentimientos, laicos y religiosos, estaban muy unidos. El historiador romano Quinto Fabio Pictor, que nació en el año 254 antes de la era cristiana, les da a los cartagineses, contra los que luchó personalmente, en su obra la calificación de personas impías y crueles, contrastando con los piadosos romanos.

En la Biblia Cristiana los impíos no arrepentidos, que vivieron sin santidad, serán castigados eternamente en el infierno. En la Biblia es recurrente el uso del término impío para referirse a aquellos que no cumplen con el plan de Dios, aún cuando se llamen religiosos en mera apariencia.
La Biblia promete castigo a los impíos, para quienes según Isaías no hay paz (Isaías 57:21).
Según la Biblia el impío está “hechizado” y por eso no puede sentir a Dios; huye sin saber por qué ni hacia dónde, con un temor injustificado, sufriendo tormento, que solo podrá revertirse si se acerca a Dios.

Agustín de Hispona escribió que los impíos ejercen una persecución contra la iglesia de Cristo, lo que justifica la persecución de la iglesia contra los impíos.

Los Adventistas del Séptimo día consideran que luego del milenio de Apocalipsis, los impíos serán definitivamente destruidos.