Concepto de impresión

El origen etimológico de impresión lo encontramos en el latín “impressio”, integrado el vocablo por el prefijo “in” que alude a algo interno, y por el verbo “premere” que puede traducirse como “presionar”. El sufijo “sión” hace referencia a que se trata de una acción y su efecto.

Cuando hablamos de impresión podemos hacer referencia a la acción y al efecto de estampar letras o imágenes en algún soporte, por ejemplo: “La impresión del libro en papel me salió muy cara” o “La impresión de las fotografías no se hizo de modo demasiado nítido”.

Concepto de impresión

La imprenta tradicional es un método de impresión mecánico, consistente en aplicar por presión sobre la superficie que se desea que quede impresa, generalmente papel, piezas metálicas o tipos, impregnados en tinta. Desde su invención por Johannes Gutenberg en el siglo XV, la imprenta de tipos móviles fue el modo común de imprimir textos. En la actualidad las impresoras como dispositivos periféricos de un ordenador, permiten imprimir datos almacenados en él, usando cartuchos de tinta o tecnología láser.

Las marcas que se dejan en algún lugar al contacto también son impresiones: “La impresión de la huellas digitales de mi vecino permitieron reconocerlo como el autor de los robos del barrio”.

También se alude a la impresión como aquel impacto que se causa en el ánimo de alguien cuando sus sentidos o su mente, registran algo que lo perturba demasiado, negativa o positivamente: “Cuando veo sangre me impresiono y puedo llegar hasta el desmayo”, “Me impresionó conocer los detalles del accidente ya que fueron muy dramáticos” o “Quedé impresionado con el paisaje ya que jamás presencié una puesta de sol tan bonita”.

Cuando conocemos a algo o a alguien y nos formamos de él o ella una idea u opinión, decimos que tenemos una primera impresión, que puede luego variar cuando lo conocemos más profundamente: “Tuve la impresión de que este año la escuela está mejor organizada”, “Conocí a los padres de mi novia y me causaron una buena impresión”.

Son personas impresionables las que ante situaciones fuera de lo común, violentas y/o crueles (dependen de la percepción de cada uno) sufren un gran trastorno emocional: empalidecen, sufren hipotensión, mareos, sudoración, etcétera.

En Odontología se usa tomar impresiones dentales mediante moldes que se colocan en la cavidad bucal a efectos de confeccionar una pieza que se adapte a ella cuando haya que reponerla artificialmente.