Concepto de infamia

Procedente etimológicamente del latín “infamis” la palabra infamia designa la mala fama o reputación, el mal nombre de alguien.

En la antigua Roma la tacha de infamia, era impuesta por los censores al confeccionar el censo que se hacía cada cinco años, anotándose allí el acto reprobable que había realizado el ciudadano. Como consecuencia de esta mala nota, los infames estaban excluidos de integrar el Senado y desempeñar otros cargos públicos.

Durante la época republicana, fue el pretor, el magistrado que se encargó de valorar ciertos actos como impuros, para quitarles a los ciudadanos que los realizaban ciertos derechos. Por ejemplo, los artistas de teatro, los gladiadores, quien tuviera varias relaciones amorosas, quien se casara con una viuda antes de los diez meses de muerto el marido, los condenados por algún delito, etcétera. Como consecuencia, no podían votar en los comicios, representar o testificar en juicio ni ser tutores. Un caso especial que acarreaba la tacha de infamia era caer en insolvencia y que se ejerciera contra el deudor el procedimiento de la Bonorum Venditio, especie de quiebra, que culminaba con el remate de todos los bienes del fallido.

Concepto de infamia

Aplicar una pena infamante es colocar una sanción que importe una deshonra pública, por ejemplo la horca o los azotes. Entre los militares, puede hallarse en la actualidad una pena infamante en la degradación.

En nuestros días se califica de infamia a todo acto que se realiza con maldad mentirosa, intencional o dolosa, y que acarrea a la víctima un descrédito social. Ejemplo: “Lo que ha dicho Juan sobre Roberto es una infamia, él sería incapaz de robar el dinero de la empresa en la que trabaja”. También se aplica a actos de extrema crueldad o bajeza moral, por ejemplo: “es una infamia lastimar así a una pobre criatura indefensa”.