Concepto de inmaculado

Inmaculado es una palabra que se originó en el latín “inmaculatus” integrada por un prefijo negativo, “in”, por el sustantivo “macula” que pude traducirse como mancha, y por el sufijo “ado” que indica correspondencia; o sea que inmaculado es aquello que no ha sido manchado, entendiéndose mancha en un sentido amplio, como aquello que altere el color o la textura de los objetos, o el buen nombre y el honor de las personas. Ejemplos: “tu atuendo luce inmaculado, eres un ejemplo de aseo y buen gusto en el vestir” o “tu trayectoria en la empresa ha sido inmaculada, jamás recibiste una queja”. Ser inmaculado es algo que se construye y es más común en las personas perfeccionistas, aunque existe el peligro que se transforme en una obsesión: estar todo el día pendiente de que nuestra casa no tenga un mínimo resto de polvo, que todo esté exactamente en su lugar, que nuestra ropa, nuestro cabello y nuestros gestos estén siempre de modo impecable, puede quitarnos espontaneidad y evitarnos gozar de momentos desestructurados y libres.

Concepto de inmaculado

En el catolicismo, la inmaculada Concepción de la virgen María es el dogma proclamado como verdad revelada, el 8 de diciembre de 1854, por el Papa Pío IX en la Bula que lleva el nombre Ineffabilis Deus por el cual se sostiene que María, madre de Jesús, fue liberada del pecado original, por concesión especial de Dios que la preservó pura para convertirla en madre virginal, desde el mismo momento en que su alma se instaló en el vientre de Santa Ana, madre de María, por obra y gracia de su Hijo, que se le otorga por anticipado la Salvación, para ser engendrado en un vientre puro. La madre de María, Ana estaba casada con Joaquín y no tenían descendencia siendo ya mayores, despreciados por su pueblo por no dejar hijos para servir a Dios, Él los premia y bendice con el nacimiento de María a quien le asigna una vital misión, ser la madre de su propio Hijo.