Concepto de inquisición

La inquisición (del latín “inquire” que quiere decir hacer luz o iluminar) es la acción del verbo inquirir que significa indagar, y fue el nombre que recibió el tribunal eclesiástico y los lugares de detención de aquellos a quienes se juzgaba por haber cometido delitos contra la fe cristiana, y se la usó principalmente para luchar contra el protestantismo en Roma, a partir del año 1542.

Fue fundada en el año 1231 y se debió a la acción del papa Gregorio IX que se basó en un decreto del papa Lucio III de 1184, que había dictado contra los cátaros, y había instaurado la inquisición episcopal, donde los obispos de cada diócesis estaban encargados de combatir la herejía pero con penas no demasiado graves; y en las resoluciones del cuarto concilio de Letrán que introdujo la inquisición pontificia.

Fueron los monjes dominicos los encomendados para realizar esta dura tarea, pues en la indagación de los delitos se incluía la utilización de elementos de tortura, cuyo empleo fue autorizado por el papa Inocencio IV en el año 1252.

Los delitos que se condenaban eran la herejía, la brujería, la blasfemia, el adulterio, el incesto, incluyéndose a partir del siglo XV delitos políticos y económicos. La pena máxima era la muerte en la hoguera, que quedaba a cargo de los tribunales seculares.

El italiano Galileo fue una de las tantas víctimas de la inquisición, por atreverse a cuestionar a la Tierra como centro del universo.

La Corona de Aragón la empleó en España en el siglo XIII. Fue restaurada por los Reyes Católicos en el siglo XV y abolida en el año 1834.