Concepto de intimidación

La palabra intimidación se refiere a la acción y al resultado del verbo intimidar compuesto por dos vocablos latinos: el prefijo “in” que indica algo interno y el verbo “timere” con el significado de temer. Es por ello que la intimidación es un acto que tiene como fin provocar temor a otro, generalmente para doblegar su voluntad y así obtener que responda a los intereses del intimidador, persona que seguramente cuenta con una personalidad dominante o se vale de amenazas, su propia fuerza física o armas para alcanzar su objetivo.

Concepto de intimidación

Los casos de bullying son un ejemplo de intimidación, muy comunes en los ambientes estudiantiles donde niños o adolescentes inseguros, faltos de empatía y deseosos de poder, subestiman con bromas pesadas, comentarios vejatorios, insultos y hasta con el empleo de la fuerza física a otros compañeros para colocarlos en una situación de inferioridad. Muchos se unen al bando de los agresores para no ser ellos los intimidados.

Así como quien intimida tiene rasgos de personalidad muy definidos, en general también los posee el intimidado, que sucumbe ante la intimidación, a pesar de que en algunos casos (no todos) podría resistirla, ya sea denunciando el mal trato o haciendo oídos sordos a chistes tontos, lo que terminará por cansar al agresor.

La intimidación tiene diversos grados, y cuando proviene de alguien que tiene autoridad sobre la víctima puede tener consecuencias terribles, por ejemplo cuando un niño crece en un hogar donde sus padres doblegan su voluntad con constantes intimidaciones, impidiendo un desarrollo sano de su personalidad.

Si bien hemos hablado de intimidación colocando al ser humano como sujeto activo, la intimidación puede provenir también de otros seres o circunstancias. Ejemplos: “el paisaje desolado me intimidaba y comencé a temblar en la oscuridad de la noche” o “el perro era tan enorme que intimidaba con su presencia a pesar de que los que lo conocen saben que es un animal muy manso”.