Concepto de ironía

La palabra ironía proviene del término griego εἰρωνεία, que se puede traducir en nuestro idioma como 'eirōneía', cuyo significado es disimulo.

Detrás de una palabra o de una frase irónica se oculta una verdad, que aparece disfrazada, pudiéndose usar generalmente como burla. Por ejemplo, vemos a un hombre tratando de levantar una cosa pesada sin poder hacerlo, y le decimos: “te felicito por la fuerza que demuestras”, si ambos comparten la broma y el que lo dice sabe que no lastimará a quien va dirigida, se trata de una ironía, pero si la intención es provocarle un daño moral, se convierte en sarcasmo. Todo dependerá del contexto: si mover esa cosa tiene para el hombre una importancia fundamental, seguramente será un sarcasmo y no una ironía. En otras situaciones las ironías pueden encubrir una tragedia o una amenaza.

Concepto de ironía

Se usa en la vida cotidiana y en la Literatura, aunque también puede aparecer en los discursos políticos o ideológicos en general, para desprestigiar a candidatos opositores u oponentes de ideas, a través de mostrar con un humor fino los errores del adversario, tal como lo practicó Sócrates como primera parte de su método dialéctico, con sus preguntas capciosas y retóricas, dirigidas a los alumnos o a los sofistas para hacerles ver su ignorancia, partiendo primero de colocarlos en posición de sabios.

El uso de la ironía fue recomendado por el gran jurisconsulto romano Cicerón, cuado por ejemplo en sus Filípicas llama a Marco Antonio “hombre respetuoso y reflexivo” para destacar que es todo lo contrario. El especialista romano en oratoria Quintiliano, siguiendo a Cicerón, afirmó que la ironía es una parte de la retórica.

En la Literatura suele reconocerse la ironía en un escrito pues en general se halla encerrado entre comillas, o aparece como una exclamación entre paréntesis.