Concepto de itinerario

Etimológicamente, itinerario proviene del vocablo latino “itinerarium”, aludiendo a un mapa que en la Antigua Roma mostraba las carreteras. Por ejemplo, el Itinerario de Antonino, data del siglo III, y muestra 372 rutas que integraban el Imperio Romano, haciendo constar las carreteras públicas, pero más con fines fiscales que turísticos.

En la Edad Media eran guías que orientaban a los peregrinos en su camino hacia Tierra Santa.

Actualmente llamamos itinerario, al recorrido que debe transitarse para llegar a ciertos lugares prefijados, indicando las rutas o caminos y describiéndolos con sus atractivos, servicios (como hotelería, restaurantes, paradores, estaciones de carga de combustibles, etcétera) y distancias entre lugares. El itinerario permite planificar, para evitar pérdidas de tiempo o errores, tomando caminos equivocados; tratando de seleccionar caminos más cortos o mejor acondicionados. Facilita orientarse en el espacio, y prever los obstáculos o beneficios que pueden encontrarse en cada tramo del recorrido. Los guías turísticos se ocupan de organizar itinerarios para atraer a los turistas.

Los itinerarios no sólo pueden terrestres, sino que también puede tratarse de aéreos o marítimos. Por ejemplo cuando se describe el recorrido que va a efectuar un crucero, o en barcos que transportan mercaderías, describiéndose los recorridos y los puertos de arribo.

Por extensión, se aplica la palabra itinerario en ámbitos no geográficos, en cualquier planificación que implica fijar objetivos, y pasos para arribar a ellos; como por ejemplo cuando se habla del itinerario de una vida, el itinerario espiritual, el itinerario de las palabras o del lenguaje en general, o de itinerarios culturales.