Concepto de ladrillo

Del latín “lateris” el ladrillo es un objeto con formato de prisma rectangular, hecho con arcilla cocida que se emplea desde hace cerca de once mil años, desde el neolítico, para construir; especialmente paredes, tabiques y muros, en un tiempo en que el hombre necesitó construir viviendas al asentarse en lugares fijos. A orillas del río Jordán, en Jericó, se encontraron los primeros ladrillos. Los pueblos mesopotámicos, egipcios y los del Lejano Oriente ya usaron arcilla en sus construcciones. Los romanos usaron en sus construcciones tanto piedras como ladrillos.

Concepto de ladrillo

Ejemplos de su uso actual: “Levanté una pared de ladrillos para separar mi patio del que tiene mi vecino” o “Compré una casa de madera, pero para que sea más fuerte la voy a revestir con ladrillos”.

Los principales componente de la arcilla son, el sílice, la alúmina y el agua. Para fabricar los ladrillos primero se la tritura, se la uniforma y se la deja reposar al aire libre para evitar aglomeraciones de partículas. Luego viene el proceso de purificación y refinado. Se la guarda en lugares cerrados y luego se la humedece para poder modelarla en caliente. Se elimina el agua en secaderos y luego se la cocina en hornos de túnel. Cuando la arcilla por secado o cocción se endurece, pierde agua y se vuelve sólida

Hay distintos tipos de ladrillos:

Los macizos reconocen menos de diez perforaciones en su tabla. Los que exceden de esa cantidad, se denominan ladrillos perforados. Los ladrillos huecos son más fáciles de usar porque tienen menor peso y volumen por las perforaciones que poseen en su testa o en su canto. Los refractarios son los que soportan altas temperaturas. Para decoraciones, en especial en el revestimiento de frentes, se usan ladrillos especiales, pequeños y muy parejos, conocidos como “ladrillos a la vista”.