Concepto de lápida

La palabra lápida proviene etimológicamente del vocablo latino “lapidem” cuyo significado es “piedra”. Las piedras a las que específicamente hacen referencia las lápidas son aquellas de forma plana que en general llevan inscripciones, siendo su uso habitual el recordar la memoria de los muertos, pues sobre esas piedras se inscriben nombres, fechas y epifanías. En ciertos casos las lápidas adquieren formas simbólicas, para mostrar la ideología religiosa, y en otros se incrustan sobre ella cruces, estrellas de David, etcétera.

Concepto de lápida

La muerte siempre inspiró en las personas, dudas, curiosidad y temor; pero especialmente el deseo de perdurar en este mundo a pesar de no estar físicamente en él. Es por ello que desde hace miles de años los parientes del muerto le rinden homenaje y pretenden que perviva en la memoria de los que aún están en el mundo terrenal, construyendo lápidas, las que ya fueron usadas por griegos y romanos. Estos últimos consideraban lugar santo donde se hallaba enterrado el cadáver de una persona, pero si la lápida la colocaban en otro lugar, ella en sí misma no era santa. Los celtas no individualizaban el ser humano que era recordado sino que colocaban para el conjunto de los muertos una roca masiva. Las lápidas eran y son, además, un modo de representar la importancia social de quien recuerdan, variando por ello la calidad de la piedra usada, su grosor, su altura, el tallado, etcétera.

Los materiales con los que se construyen las lápidas son muy diversos, en América anglosajona se usaba la pizarra. Entre los siglos XVII y XX se reemplazó por la roca gris y la arenisca que provenía de Connecticut, para luego optar por mármol, piedra caliza y en especial, granito.