Concepto de lealtad

La lealtad significa ser leal, que etimológicamente proviene del latín “legalis” y se traduce como respeto a la ley, no solo a la ley en sentido jurídico, sino también a las normas morales. Significa lo mismo que la fidelidad, un compromiso de verdad, respeto, obediencia y cuidado hacia algo o alguien, que puede ser otra persona, a las leyes, la patria, la familia, la religión, o a alguna idea.

Es el antónimo de la traición. Alguien leal no engaña, no se vende, acompaña siempre, aún exponiendo su propia integridad. Un esposo o esposa no leal, no es solo el que engaña a su pareja sexualmente con otras personas, sino el que esconde secretos oscuros, el que miente, el que no cuida a su compañero o compañera. La lealtad es inseparable del amor, somos leales siempre e incondicionalmente a aquello a lo que realmente amamos, y privilegiamos por sobre nuestro propio bienestar.

La lealtad es un compromiso, y por lo tanto solo pueden leales aquellos que están lo suficientemente maduros para asumirlos.

Es una virtud o valor, generada por la confianza. En el estado ideal propuesto por Platón era necesaria la lealtad de los ciudadanos para con el Estado, pero afirmaba que no dejaba de ser un ideal, ya que la realidad mostraba solo la lealtad hacia un grupo o una clase. Así el aristócrata se mostraba tan leal a la forma de gobierno oligárquica como el plebeyo a la democracia, y seguramente no dudarían en aliarse con personas de otras polis de sus mismas ideas, lo que implicaría traición para con su propia polis.

No es una cualidad que solo tengan los humanos, ya que muchos animales son leales, sobre todo los perros y los caballos, pero en ellos no surge de manera reflexiva sino instintiva.