Concepto de limosna

Del griego ἐλεημοσύνη o “eleemosyne” proviene la palabra limosna; en el sentido de una caridad que alguien entrega a otro que la necesita, imitando para los religiosos, la bondad de Dios para con los hombres, ya que se deriva de “éleos” que se relaciona con la misericordia. Constituye para Cristo uno de los tres mandatos que debe seguir quien se considera creyente y buen cristiano, además de la oración y el ayuno.

La limosna se da como entrega voluntaria y gesto solidario de bienes que nos pertenecen, sin esperar retribución por ello, o sea en el sentido de compartir lo nuestro con otros que padecen necesidades, ya sea a personas individuales directamente o a través de instituciones que se dedican a la caridad. En el cristianismo entregar limosnas a los sacerdotes para que ayuden a los pobres se convirtió en un deber religioso. Incluso los bienes que se le donaban a la iglesia eran recibidos por ella a título de limosna.

Concepto de limosna

Así como la limosna impera en la tradición judeo-cristiana está también presente en el Islam, que impone una limosna (obligatoria) llamada “zakat”, y otra voluntaria denominada “sadaga”.

Dar limosna no nos hace superiores al que la recibe, es sentir que todos somos iguales y por ello no hay derecho a que otros, que valen lo mismo que nosotros, padezcan necesidades.

Actualmente el término también tiene un sentido peyorativo, pues mucha gente siente que no merece recibir compasión sino una ayuda real que le permita satisfacer sus necesidades por sus propios medios. Es por ello que es preferible dar trabajo y educar para que nadie tenga que depender de la caridad de otros, sino lograr satisfacer sus necesidades gracias a su esfuerzo personal y a las oportunidades que reciba para ello.

Cuando alguien retribuye a otro por un servicio en una cantidad menor a lo que el prestador considera justo, se dice que le dieron una limosna: “Mi salario es una limosna, trabajo 8 horas diarias y no me alcanza para vivir”.