Concepto de ludismo

La palabra ludismo puede entenderse en dos sentidos pues es homónima, o sea, existen dos términos idénticos pero con orígenes y significados distintos.

Por un lado, ludismo proviene en su etimología del latín “ludus” con el significado de juego a la que se agrega el sufijo “ismus” en el sentido de tendencia; aludiendo por ello a todo lo relacionado con el juego, como actividad placentera y conciente que realiza alguien para entretenerse, pero que a la vez puede tener una utilidad didáctica y creativa.

Concepto de ludismo

Por otro, ludismo se deriva del nombre de Ned Ludd o capitán Ludd, un hombre legendario, un obrero británico que alrededor del año 1811 habría quemado las máquinas de una fábrica textil en señal de protesta. Su nombre fue tomado por los obreros ingleses para que sea invencible, ya que al no ser real este líder, el ejército no podría matarlo, y por lo tanto era supuestamente el guía perfecto para liberarlos de la tiranía de las máquinas, que sí eran reales, y les causaban opresión, desempleo y angustia, al reemplazarlos en su trabajo, y convertirlos en meros operarios de esos seres sin alma que sin embargo tenían la capacidad de someterlos (por supuesto los opresores eran los dueños de las máquinas y no ellas en sí mismas).

El modo de acción de este movimiento que operó en 1812, fue violento, apasionado, irreflexivo y consistía en destruir las máquinas, enardecidos por el fracaso de otras formas de protesta masiva, especialmente las manifestaciones, que eran reprimidas por el Estado. Cuando una de esas expresiones populares ocurrida en Nottingam fue desbaratada sin contemplaciones, los obreros ofuscados quemaron por la noche las máquinas de una fábrica de medias, y la idea fue copiada por obreros de otras localidades como Lancashire y Yokshire. Las protestas se acompañaban con cartas “firmadas” por su líder donde exponían sus exigencias (quitar las máquinas) amenazando con proseguir con su acción destructora, la que prometían intensificar asesinando a quienes obstaculizaran su acción.

Las máquinas eran ya una realidad que no iba a dejar de crecer, y la intimidación fue vana, ya que como consecuencia en 1813 fueron ejecutados dieciocho obreros de este movimiento, que sin embargo continuó hasta 1817, y esporádicamente tuvo luego algunos focos de reacción, aunque la furia obrera logró al fin canalizarse a través de medios menos violentos y más efectivos, dirigidos a las verdaderas causas del problema (la explotación patronal) a través de la acción de los sindicatos.