Concepto de manipulación

La manipulación es la acción y además el efecto del verbo manipular, que proviene en su etimología del vocablo latino “manipulus”, de “manus”= mano, y de “plere” = llenar; designando un puñado de cosas que puede tomarse con la mano, aplicado en la antigüedad romana a la milicia, donde un grupo de hombres es manejado por algunos jefes, pasando luego a significar la trigésima división de una legión.

Por ende, manipular es todo lo que es susceptible de ser manejado manualmente, arreglado, modificado o alterado, por manos interesadas en obtener algún beneficio.

Pueden manipularse objetos, para hacerlos funcionar, como cuando se tocan los botones de encendido o apagado de los electrodomésticos, o cuando se arregla un aparato que no funciona. Ejemplo: “no manipules tanto la licuadora, que la vas a romper”.

A nivel social la manipulación puede usarse en diversos ámbitos, en la familia, en la escuela, en la religión, en la economía o en la política.

La manipulación puede ser de tipo mental o ideológica cuando se trata de influir en el pensamiento o decisiones de una o más personas. Es la práctica conocida como “lavado de cerebro”, y es muy usual que sea usado este medio por la publicidad subliminal, donde se utilizan ciertos temores inconscientes para orientar las preferencias del consumo, por ejemplo “si no quieres quedarte sin comunicación, o fuera del círculo de amigos, compra este celular”.

La manipulación política, se refiere a dar a conocer a través de propaganda mentirosa, actos de gobierno que no sucedieron o agrandar sus beneficios para obtener consenso.

También puede ser manipulada la información, a través de medios de comunicación que alteren las noticias, o solo den a conocer las que son favorables a sus intereses, para convencer a la opinión pública de estar de su lado.

Quienes intervienen en estas situaciones sociales de manipulación, son: el manipulador, que concientemente trata de actuar sobre la conducta de otro; y el manipulado, sujeto pasivo del comportamiento del manipulador que no se da cuenta de que su conducta es la consecuencia del obrar del primero.

Se distingue de la persuasión en que el manipulado no es convencido racionalmente por el manipulador, sino que su decisión parte de un engaño.