Concepto de melifluo

La palabra melifluo es de uso poco frecuente y se originó como cultismo en el siglo XV originado en el latín “mellifluus”, vocablo compuesto, integrado por “mellis” que puede traducirse como miel o dulzura, y por “fluere” en el sentido de fluir.

El uso del adjetivo melifluo es para calificar a aquel que habla con dulzura y suavidad y también a quien “engolosina” a otro u otros con galanterías y excesos de amabilidad, lo que torna al melifluo en una persona halagadora, dispuesta, complaciente, pero a la vez “pegajoza” o “empalagoza” ya que tanta cortesía y elogios predisponen a desconfiar de su sinceridad.

Concepto de melifluo

Es por ello que la atribución de “melifluo” a alguien no es para nada digna de agradecimiento, pues su uso, poco frecuente, lo es en sentido peyorativo. Por ejemplo, cuando Roberto Arlt, escritor y periodista argentino (1900-1942) escribió “La coima” en 1928 para un periódico, expuso en su artículo de modo irónico que este delito es practicado por todos, y a modo de ejemplo nombró, entre otros personajes, al “escribano melifluo”.

La escritora española y también periodista española Rosa Montero, nacida en 1951, en sui “Historia del rey transparente” que recibió el Premio Mandarache de Jóvenes Lectores de Cartagena, habló de no usar palabras que broten de la emoción pues pueden provocar desastres. Cita a Bernardo de Claraval a quien lo denominaban Doctor melifluo, pues usaba palabras tan dulces como la miel. Sin embargo este empalague pastoso puede servir de trampa para incautos ¿Quién fue este personaje? Fue un monje francés cisterciense canonizado en 1174, un místico, que tuvo gran influencia en la creación de la orden de los caballeros templarios, con gran participación en las Cruzadas, que convenció, gracias a su oratoria, a que ingresen muchos sacerdotes a su orden.