Concepto de mojigato

La palabra mojigato, nació de la unión del término “mojo” que es una voz utilizada en ciertas regiones de España para llamar o denominar al gato, y “gato” sustantivo que designa al animalito doméstico y mimoso, vocablo que se originó en el latín “cattus”.

Se dice de alguien que es un mojigato o una mojigata cuando es muy tímido/a y su moralidad es demasiada. Tiene escrúpulos exagerados dados por sus propios valores o por la religión que profesa.

El filósofo del iluminismo francés Jean-Jacques Rousseau expresó que el hombre es tímido por naturaleza. El psicólogo contemporáneo y profesor de la Stanford University, Philip Zimbardo, sostiene que el que se muestra tímido en exceso, o sea, mojigato, es porque le teme a las críticas sociales. Hay teorías que afirman que es una condición innata, aunque la influencia social resulta trascendente en acrecentar o mejorar esta predisposición, que en ciertos casos es irrelevante, pero que en otros, cuando se llega al extremo de ser mojigato, puede causar problemas en la interacción social y convertir al mojigato en un ser solitario y vuelto hacia sí mismo.

Concepto de mojigato

También se aplica a aquellos que presentan una apariencia tímida o humilde pero que en realidad es usada solo como un medio engañoso de conseguir ciertos propósitos. En este caso es un sinónimo de hipócrita o de falso. El mojigato en este caso aparece como alguien moralmente intachable pero no lo es en la realidad.

En la Literatura, “La Mojigata” es el título de la obra teatral del escritor español Leandro Fernández de Moratín (1760-1828) que se representó en 1804 en el Teatro de la Cruz. El tema está centrado en las repercusiones sociales de la educación femenina. Don Martín educó a su hija de modo severo y ella resultó ser una mojigata, o sea falsa y embustera. En cambio Don Luis, gracias a su educación tolerante hizo de su hija una joven sincera.