Concepto de necrópolis

De origen griego, la palabra necrópolis está integrada por “nekros” que significa muerte y por “polis” que eran las antiguas ciudades estado griegas. Las necrópolis eran entonces aquellas ciudades destinadas a ser habitadas por muertos, grandes extensiones de tierra donde pueden apreciarse muchos y suntuosos monumentos. Se trataba de zonas que se destinaban al enterramiento de cadáveres, fuera de las ciudades, para evitar riesgos sanitarios. Las finalidades eran religiosas y en el caso de los egipcios y otras culturas que los enterraban con sus valiosas posesiones, además, para evitar los saqueos.

Concepto de necrópolis

Entre las necrópolis más famosas podemos mencionar la de Guiza, ubicada en Egipto, cerca de la actual ciudad de El Cairo, que contiene las pirámides de Keops, Micerino y Kefrén, entre otras muchas, y mastabas. Allí fueron enterrados faraones, sus familias y miembros de la nobleza y de la clase sacerdotal desde las primeras dinastías.

Una necrópolis de la época del emperador romano Claudio fue encontrada en 1869, en forma de excavaciones conteniendo las cenizas de los muertos en urnas de diferentes materiales colocadas en nichos. Es la necrópolis de Carmona, en España.

El término necrópolis fue en general, reemplazado por los cristianos por cementerio, que se traduce como dormitorio, donde el fallecido espera el tiempo de resurrección. Sin embargo en el Vaticano aún conservan el nombre de necrópolis las grutas que surcan el subsuelo de la nave central, conocidas también como grutas vaticanas que contienen tumbas de papas, reyes y reinas, y monumentos funerarios además de capillas y obras artísticas. En dicho lugar se cree que están los restos de San Pedro y por ello se considera un honor descansar eternamente allí.