Concepto de obispo

La palabra obispo se originó en el griego ἐπίσκοπος de donde pasó al latín como “episcopus”, término integrado por el prefijo que indica una situación de superioridad “epi” y “scopus” que designa a un observador, lo que da la idea de que es alguien que observa desde una altura o de una posición de relevancia o superioridad.

La palabra obispo se usa en el ámbito religioso cristiano, siendo el cargo detentado por quien es el encargado superior de una diócesis o de un obispado. Se trata de más alto grado sacerdotal que puede recibirse, y cuentan con símbolos que los distinguen como tales (en el catolicismo usan una vestimenta de color violeta, una cruz en el pecho, un anillo, una mitra en las ceremonias litúrgicas, etcétera). Tiene todos los poderes eclesiásticos, menos algunas cuestiones que se le reservan al Papa (obispo de Roma) como por ejemplo, levantar alguna excomunión. En el catolicismo los obispos se consideran como los sucesores de lo apóstoles de Cristo. Este es el obispo ordinario. Hay también obispos auxiliares, que lo ayudan o suplantan y son nombrados por el obispo ordinario. El que tiene además derecho de sucesión, es el obispo coadjutor. El obispo principal es el arzobispo.

Concepto de obispo

En la actualidad el nombramiento de los obispos le corresponde en la iglesia católica al Papa, y en la iglesia ortodoxa y copta, está a cargo del Patriarca. Para ello se tienen en cuenta su moralidad, conducta, su fe inquebrantable, y que conozca las Sagradas Escrituras, para lo cual se necesita que sea Licenciado o Doctor en Teología o Derecho Canónico, y que haya sido ordenado como presbítero por los menos con una antelación de cinco años.

El Papa Francisco, antes de su designación como máxima autoridad del catolicismo, ocupó el cargo como obispo titular de la diócesis de Oca y fue uno de los cuatro obispos auxiliares en la arquidiócesis de Buenos Aires, siendo luego arzobispo coadjutor de Buenos Aires por lo cual tenía derecho a sucesión: Esto lo llevó a ser arzobispo de Buenos Aires en 1998, tras la muerte de Antonio Quarracino.