Concepto de omnipotencia

Nacida del latín “omnipŏtens” palabra compuesta, integrada por “omnis” = todo y potens = poder, la omnipotencia es la aptitud de quien tiene el poder total de hacer lo que desea. Se considera que al ser humano le está vedada la omnipotencia pues es un ser limitado, y que este atributo para los religiosos solo podría predicarlo Dios, ser que todo lo ve y todo lo puede, y cuya bondad es infinita. Sin embargo hasta muchos teólogos han cuestionado la omnipotencia del propio Dios, que por su propia perfección no puede ser capaz de realizar ciertas acciones humanas, como por ejemplo enamorarse, o crear cosas contradictorias o realizar actos malignos.

Concepto de omnipotencia

Con respecto al ser humano, si bien es positivo que cada hombre sienta confianza en sí mismo y se valore positivamente, también es deseable que conozca sus límites, pues quien se cree omnipotente, logrará cosechar muchos enemigos, y al no poder alcanzar todo lo que pretende y no poder dominar a sus semejantes y al resto de la naturaleza a su antojo, probablemente se deprimirá y/o se resentirá.

Quien se omnipotente está afectado del pecado de la soberbia, y seguramente tras esa máscara de todo poderoso, trata de ocultar sus inseguridades y debilidades.

Desde el poder político la Historia nos muestra que la concentración del poder, para hacerlo total u omnipotente, fue lo habitual en la Edad Antigua, con monarcas que se atribuían poderes divinos, lo que continuó en las Edades Media y Moderna, arrogándose la omnipotencia del poder como un don otorgado por el propio Dios a ciertos seres humanos destinados a gobernar en calidad de reyes con poder absoluto, lo que fue cuestionado en el siglo XVIII por los iluministas y desencadenó la Revolución Francesa, como uno de sus principales motivos.