Concepto de Paleolítico

La palabra Paleolítico se la debemos al británico John Lubbock (1834-1913) un arqueólogo y estudioso de la Prehistoria, que la distinguió del otro gran período de la humanidad, donde el hombre aún no conocía la escritura, pero ya había hecho muy grandes avances, llamado Neolítico.

Lubbock tomó para formar esta palabra dos vocablos griegos παλαιός, que puede traducirse a nuestro idioma como “palaiós” con la significación de 'antiguo', y λίθος, o “lithos” que podemos identificarlo con lo que llamamos 'piedra'.

Concepto de Paleolítico

Por lo tanto, Paleolítico significa en su literalidad, piedra antigua. Su origen geográfico se halla en el continente africano, y abarca temporalmente un período sumamente extenso que va desde hace tres millones de años atrás, hasta hace aproximadamente doce mil. Los primeros homínidos fueron los Austrolopitecus, que al evolucionar algunos de ellos, dieron origen a los homo habilis, cuyo origen es de hace unos dos millones de años, y estos son considerados, los primeros hombres. Fueron sucedidos por los siguientes homos: el erectus, el sapiens y el sapiens sapiens.

El hombre del Paleolítico era carroñero y recolector, pero a medida que pudo fabricar sus primeras armas, las usó para cazar. Eran nómadas, se movilizaban en bandas, y tallaban las piedras a golpes (percusión).

Una de las piedras más fáciles de trabajar era el sílex, y podían afilarla. Con ellas fabricaron armas y herramientas, tallándolas con otra piedra o con un martillo de hueso. Trabajaron también sobre las maderas, cueros y huesos. La ropa la fabricaban con pieles de los animales.

El homo sapiens debió sufrir las glaciaciones, hace unos trescientos mil años, pero ya pudo articular un lenguaje y constituirse socialmente en tribus. Restos de ellos se hallaron en Alemania. Menos corpulento fue el sapiens sapiens, que logró descubrir el fuego y trabajó astas y huesos. Aumentó la fuerza de los lanzamientos con un ingenioso sistema propulsor y habitó en cuevas. Su vida no excedía de los 30 años.
Eran animistas, y en sus pinturas que conocemos como rupestres, podemos identificar algunas de estas creencias mágicas.

De acuerdo a los avances alcanzados, los historiadores suelen dividir a este período en tres etapas: inferior, medio y superior.