Concepto de pecado

Se considera pecado al no cumplimiento de preceptos religiosos en forma consciente, a través de palabras, escritos, hechos o deseos. Ya los pueblos antiguos aludían al pecado como conductas que no eran acordes a los valores esenciales.

En el Antiguo Testamento es pecado lo que aleja al hombre de los designios de Dios, realizado en forma voluntaria, y esto ofende al Creador. Para el cristianismo el hombre nace con el pecado original, producto de la trasgresión de Adán y Eva a la orden de Dios de no tomar el fruto prohibido, o sea nace alejado de la gracia divina. El sacramento del Bautismo permite liberarse de ese pecado.

Los pecados para el cristianismo se clasifican en veniales, que son más leves, distancian al hombre de Dios, pero no rompen su relación con Él; lo son por ejemplo, no cumplir una promesa o realizar chismes de escasa gravedad.

Son pecados capitales la lujuria (obsesión sexual); la gula (exceso de consumo de alimentos, bebidas o sustancias); la avaricia (acumulación de posesiones materiales); la pereza (grave descuido de las obligaciones); la ira (enojo desbordado); la envidia (deseo de cosas ajenas, a las que consideran mejores que las suyas); y la soberbia (sentirse superior a los demás).

Son pecados mortales, la blasfemia para con Dios, el homicidio, la calumnia y el suicidio.

Todos los pecados pueden ser perdonados por la confesión y el arrepentimiento. El único pecado carente de perdón es el que se hace en contra del Espíritu Santo, blasfemándolo, pues quiere decir que no se está arrepentido, y se persistirá en el mal.