Concepto de perogruyo

El término perogruyo se asocia a un personaje tal vez llamado Pedro Gruyo o Perogruyo famoso por sus frases ocurrentes, ridículas y graciosas, que expresaba con redundancias, repitiendo verdades ya sabidas y evidentes, como por ejemplo “existo porque estoy vivo”, “Si no estás sano, estás enfermo”, “Los ciegos no ven ningún objeto” o “un problema es algo complicado de resolver”. Si bien es dudosa su existencia, en Cantabria, a principios de la modernidad, en un documento cuyo título es “Profecía” se describió a un tal Pedro Grillo, caracterizado como ermitaño y verborrágico, que decía frases redundantes, como por ejemplo “amanecerá al alba”. En el siglo XVI ya se hablaba de Pero Grullo.

Concepto de perogruyo

El escritor español Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) hace decir en la segunda parte su “Don Quijote de la Mancha”, capítulo LXII a Sancho Panza ante la respuesta de la “cabeza” que lo que le ha contestado es propio del profeta Perogrullo, ya que le dijo por ejemplo que “si su mujer vuelve, la verá”.

El profeta Pedro Gruyo fue incluido por Francisco de Quevedo en “Sueño de la Muerte” de su libro “Los sueños” publicado en 1622, quien profetizó diez sentencias obvias, que Quevedo llamó perogruyadas, como por ejemplo “andar con los pies”, “volar con las plumas, que “seis es dos veces tres” o “Si llueve habrá lodo”.

De esta manera se dice “verdad de peroguyo” cuando lo que se expresa es tan obvio que no admite discusión ni demostración alguna, siendo por lo tanto innecesario que se lo haya expresado ya que era ese saber por todos conocido o lógicamente inducido. Quien dice perogruyadas es alguien que no dice nada interesante ni aporta ningún conocimiento nuevo.

Es similar en retórica a la tautología, que es la repetición de un pensamiento que se expresa de otro modo, por ejemplo “ver con mis ojos”, “Te haré un regalo sin cobrarte nada” o “Sal para afuera”.